Siento debilidad por las librerías. Las cubiertas de los libros me hipnotizan. El olor del papel y la tinta me embriaga.
El día a día de un libro sobre la estantería de un librero intentando ser vendido leído puede llegar a ser muy difícil. Los lomos, títulos y portadas pugnan por destacar entre trilogías, ediciones rústicas o de bolsillo, colecciones, reediciones y montañas de bestsellers. Todos ellos susurrando ¡cómprame léeme!.
Una vez oí decir a una persona influyente que en España se lee mucho porque ese año se habían vendido muchas copias de El Quijote. ¡Qué gran error!. ¿Cuantas ediciones de El Quijote descansan como adorno en todas nuestras estanterías?. Yo personalmente no lo tengo en mi biblioteca. Para leer y entender El Quijote hay que ser un lector experimentado y muy maduro.
¿Adivinais cual es mi regalo preferido? Pues sí: un buen Libro y Tiempo para leerlo.
La foto es a la puerta de una librería Bertrand del centro comercial Estaçao Viana shopping en Viana do Castelo. Portugal.


- Cámara Canon EOS 50D
- Fecha 2010:12:06 18:30:30
- Programa AV
- Focal 50mm
- Apertura f/2.0
- Exposición 1/60 · 0.017s
- ISO 250
- Exposición Automática
- Balance de blancos Automático
- Medición Matricial
- Espacio de color sRGB
- Software de revelado Aperture
- Dimensiones 1024*683 pixels
- Peso 0.20MB

Los que te conocemos sabemos que lo que has escrito es una gran verdad,tu no serias tu sin un libro en la mano y tu camara en la otra.Yo gracias a ti he retomado mi aficcion a la lectura
despues de años de olvido,me pregunto como pude estar sin un libro tanto tiempo,no tengo excusa,ahora siempre hay uno en mi mesilla y es unos de mis mejores momentos del dia.Gracias.
Yo necesito tener un libro o algo que leer siempre al lado sino me sentiría desnudo.
Me alegra que hayas vuelto a leer M, y si yo he tenido que ver pues me alegro el doble. Nunca me cansaré de repetirlo: ¡no te olvides de devolverme el libro cuando lo termines! 😉
Leo tus palabras y me acuerdo de mi padre, que es un enamorado de la lectura y de los libros. A modo anecdótico, te diré que la pena más grande de mi padre es no poder ser enterrado como los grandes faraones en su pirámide, rodeados de joyas y tesoros, pero él lo haría rodeado de sus libros, que son su tesoro.
Por cierto, creo que he visto en su biblioteca unos enormes ejemplares de El Quijote, cuya lectura me parece muy difícil y pesada (recuerdo que me lo tuve que «tragar» durante el bachillerato).
Seguro que si un día conozco a tu padre nos pasamos la tarde hablando de libros, igual que tú y yo de fotos. Para mi los libros también son un enorme tesoro, y pesan tanto que me hunden las baldas de las estanterías.
PD: Es lo que tienen las estanterías del IKEA: son bonitas, baratas y fáciles de montar… pero no aguantan el peso de los 34 volúmenes de Astérix y Obélix.