Visitamos las bodegas Taylor de Oporto. No me gusta el vino y sin embargo el olor de este Porto embriagaba.
Las naves con filas interminables de toneles, unido al olor acre, la escasa luz y alguna que ptra telaraña evocaban un ambiente bastante siniestro. Enseguida me vino a la mente un viejo relato de Edgar Allan Poe que no leía hace muchos años el barril de amontillado.


- Cámara Canon EOS 50D
- Fecha 2011:05:27 21:44:40
- Programa P
- Focal 50mm
- Apertura f/1.4
- Exposición 1/10 · 0.100s
- ISO 1600
- Exposición Automática
- Balance de blancos Automático
- Medición Ponderada al centro
- Espacio de color sRGB
- Software de revelado Aperture
- Dimensiones 1024*683 pixels
- Peso 0.19MB












Yo no soy mucho de bodegas y vinos, incluso no me gusta el olor pero hay que reconocer que estas bodegas tan antiguas tienen un encanto especial.
Me gusta la foto, con telaraña incluida, ¿no?
Yo nunca he visitado una bodega en mi vida,no nos cuentas si os dieron vino a probar,me imagino que solo con el olr ya uno esta medio colocado.Los vinos de Portugal tienen mucha fama sobretodo los oportos.
Las telas de arañas forman parte del paisaje y de lo viejo de Portugal.
Si mi madre visita un sitio de esos, entre el olor a vino y las telarañas ¡le da un síncope!