Cuando salieron las primeras cámaras digitales tuve algunas, pero fueron abandonadas muy pronto todas ellas: para mi resultaba insufrible la espera entre mi orden de disparo y el disparo efectivo de la cámara… guardo en mi memoria varias fotos estropeadas por ese motivo.
Por ello seguí utilizando la Nikon F70 hasta bien entrada la era digital. Ahora, con la Canon 7D, no me imagino volviendo a utilizar película.
Una buena foto no depende de la tecnología. Además evaluar lo que es una buena foto para mi cada día es más difícil: no pesan sólo los aspectos técnicos, a veces los recuerdos que es capaz de evocar son mucho más valiosos.
La Nikon F70 fue mi segunda reflex, antes tuve una Pentax (sin motor y sin autofoco) con la que disfruté muchísimo. Ambas siguen en condiciones de funcionar, pero están paradas. Un laboratorio equiparable a la potencia que ofrece un PC con software de revelado digital (yo uso Photoshop Lightroom) sería inabordable para un aficionado como yo, además del tiempo que se precisaría para obtener los mismos resultados.
Por eso, la película no es mejor que la digital… a pesar de que la vieja F70 era una cámara inteligente: sabía que en esa foto tenía que enfocar a Sani, no a Mario 😉
Esta foto fue tomada hace ahora casi quince años. La película era una Kodak Gold 200 ASA, exposición: ¡quien pudiera recordar!
Corresponde a unos 5.000 negativos que he ido escaneando uno a uno, pasando a la biblioteca del Lightroom, etiquetando e intentando reparar en todo lo posible… otro problema de la película es como se deteriora con el tiempo (como muestra los múltiples rayazos de este negativo).

Me acuerdo perfectamente de aquel día. ¡Menudo día de sueño y de lluvia! Me alegra ver por fin estas fotos.
Esta foto era «compañera» de esta otra publicada anteriormente:
https://www.jmarior.net/con-parche-en-el-ojo/
Mismo día, misma boda, misma cámara y mismo carrete… exposición: ¡ya me gustaría acordarme!
Así rápidamente, se me ocurren más razones para elegir la fotografía digital frente al analógico:
– puedes ver el resultado de inmediato y puedes repetir la toma
– revelas tú mismo sin depender de nadie
– imprimirás solo las que realmente valga la pena
– puedes copiarlas tantas veces como quieras
– puedes enviárselas inmediatamente a uno o muchos amigos
– además de verlas en pantalla e imprimirlas, es posible hacer presentaciones, vídeos, montajes especiales -y horteras-…
– cada foto contiene sus parámetros EXIF con la información técnica durante la toma.
Todo ello muy cierto. Imagina lo que costaría un laboratorio color para poder hacer lo mismo que se consigue con un PC, software de revelado digital y una buena impresora… nadie vuelve a la película una vez que prueba una buena digital.
Objetivamente la fotografía digital es mejor que la de película: es mucho más barata, te permite practicar el método de prueba y error de manera instantánea y es susceptible de un procesado con el que la mayoría de los aficionados sólo podemos soñar en el caso de la química.
Dicho esto, La fotografía química también tiene sus ventajas: puedes comprar verdaderas maravillas de segunda mano por un precio mucho menor del que te costarían sus equivalentes digitales, te ayuda a pararte y pensar antes de tomar cada foto y, reconozcámoslo, es mucho más emocionante esperar a que te lleguen los resultados de laboratorio que simplemente llegar y descargarlos en el ordenador.
Yo hago la inmensa mayoría de mis fotos con mis cámaras digitales, y hace mucho que he asumido que nunca conseguiré unas fotos en película igual que las que consigo con la digital. Sin embargo, cada vez que cojo una de mis cámaras de película y salgo a disparar un carrete, debo reconocer que disfruto muchísimo.
Yo no aconsejaría a nadie que se iniciase en la fotografía química en lugar de la digital, pero sí que comprase de segunda mano alguna de esas cámaras geniales que están a precios de risa y disparar un par de carretes, a ver qué pasa.
Vivimos en un momento en el que obtener todo inmediatamente forma parte del juego en todos los aspectos del consumo. La fotografía analógica también ha sido devorada por este fenómeno.
MArio, tienes que enseñarme alguna de tus fotos analógicas. Un saludo.